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Síndrome del niño hiperregalado: qué es y cómo evitarlo

Las luces se han encendido y eso sólo puede significar una cosa: regalos. Abundantes y bonitos regalos envueltos en papel brillante para todos los niños de la casa. Por estas fechas, todos los familiares se recorren las calles y las tiendas online de arriba abajo buscando “el regalo” para sus hijos, sobrinos o nietos.

¿El resultado? Cada niño recibe, entre todos sus familiares, amigos o allegados, más de 10 regalos de media cada Navidad. Este es el síndrome del niño hiperregalado: la consecuencia del exceso de regalos que, según los expertos, provoca que los niños dejen de apreciar cada regalo y se vuelvan más caprichosos y consumistas.

En nuestra sociedad lo más común es que Papá Noel y los Reyes Magos, además de dejar regalos en casa, suelan pasarse también por las casas de tíos, abuelos o amigos a dejar algún que otro detalle sorpresa que se recibe al día siguiente. La suma de todos estos regalos hacen un total de demasiados regalos que asimilar y con los que ilusionarse.

Al darles todo lo que piden, suelen tener más de lo que pueden llegar a disfrutar y pierden la ilusión que implica recibir un regalo porque se convierte en algo habitual. A la larga, esta costumbre de recibir tantos regalos por parte de Papá Noel y Los Reyes Magos es negativa para los niños, ya que, corren más riesgo de convertirse en adultos insatisfechos e insaciables. Según psicólogos y pedagogos, la conclusión está clara: esta abundancia no es favorable para los niños.

¿Cómo evitar el síndrome del niño hiperregalado?

Es habitual que los niños comiencen a escribir su carta de regalos queriéndolo todo. La cantidad de estímulos a los que están sometidos durante todo el día es enorme y eso hace que quieran todo lo que les rodea e incluso regalos que no conocen, pero que quieren compañeros de clase, primos o amigos.

Por eso es fundamental establecer un orden de prioridades en cuanto a la elección de los regalos. Una buena práctica es la de sentarse con ellos a escribir la carta para Navidad, de esa forma podéis establecer juntos las normas de este año y reducir las expectativas de lo que recibirá estas Navidades.

¿Cuántos regalos pueden pedir?


Los niños deben saber que los regalos tienen un valor y que, por ello, no se pueden comprar de manera excesiva y abundante. Así, los esperarán con ilusión y entenderán que se trata de la recompensa por haberse portado de forma adecuada.
En este paso es muy importante la anticipación y explicarles por qué no pueden pedir el catálogo entero de juegos y juguetes. Y quizá también, ponerse de acuerdo con todos los Papá Noel y Reyes Magos que quieran llenar de regalos a nuestros hijos para evitar que no haya una invasión de regalos cada Navidad.

¿Cuál es el regalo que más ilusión les hace?


Es importante establecer un orden de prioridades. Escribe con ellos la carta a los Reyes Magos y ayúdale a ordenar sus peticiones de mayor a menor ilusión. Esto ya les abre camino a desterrar muchos regalos que realmente no desean. Además, al establecer un número concreto de regalos posibles, se reduce la opción de comprar artículos que se vayan a quedar en la estantería y sin usar.

¿De qué tipo deben ser los regalos?


Complacer los deseos de nuestros hijos es la ilusión de todos como padres. Y no es malo, pero hablar con ellos y explicarles tu opinión acerca de los regalos que han pedido y que no resulten del todo adecuados, supone un aprendizaje mutuo.
Al establecer un orden de prioridades en cuanto a los regalos, los niños dejan claro en primer lugar cuál es su regalo favorito. Con esto claro, entra tu papel para empezar a negociar con ellos si el resto de los regalos son quizás más adecuados para ellos por su aporte de entretenimiento, diversión y aprendizaje.

¿Y si pese a todo, ha recibido muchísimos regalos?


 No siempre dependerá de ti la cantidad de regalos. Así que, si pese a todos tus esfuerzos, los regalos de tus hijos han vuelto a ser abundantes este año, te planteamos algunas soluciones.
 
En primer lugar, puedes dosificar los juegos que reciba durante todo el año. Guardar algunos para otras celebraciones e ir sacándolos de manera progresiva para que pueda ir disfrutándolos poco a poco y la abundancia no sature su ilusión por jugar con ellos.

Y si no, siempre quedará la opción de compartir. ¿Qué te parece si le propones que done sus regalos a otros niños que no tienen tantos juegos? Quizá no salga adelante la propuesta, pero como mínimo, ya le habrás hecho planteárselo y pensar en opciones menos consumistas.

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