juegos y relaciones familiares y sociales

¿Cómo afectan los juegos de mesa a las relaciones familiares y sociales?

David García Rivas
David García Rivas

Anteriormente hablamos a nivel general de los beneficios a nivel cognitivo que suponen los juegos de mesa.

Permitidme que en esta ocasión tratemos el tema de cuánto beneficia este tipo de juego a las relaciones familiares y a la forma de relacionarnos con nuestro entorno social.

Quizás alguno o alguna esté visualizando el Monopoly y acto seguido a Homer Simpson estrangulando a Bart. No, no es ese el tipo de relación familiar que queremos potenciar en absoluto: de hecho, es justo lo que se evitaría aprendiendo a jugar en familia de forma sana.

Y es que desde pequeños aprendemos a que la finalidad del juego es ganar (que oye, no está mal, que a todos nos gusta ganar), cuando la verdadera finalidad del juego debería ser pasar un rato divertido y agradable mientras dura la partida, aprender a disfrutar de ese tiempo juntos.

Si conseguimos apartar a los pequeños (y a los adultos, que estamos tanto o más enganchados a las pantallas que los peques de casa, aunque nos cueste reconocerlo) de móviles y tablets al menos 15 minutitos al día para disfrutar de ese tiempo compartido jugando, estaremos saneando nuestra situación familiar, dedicándonos tiempo y atención. Esto es fundamental, ya que nos ayudará a establecer las bases de una buena convivencia y un desarrollo emocional, afectivo y cognitivo sanos. Éstos son algunos de los principales beneficios que obtendremos:

-En primer lugar, fortaleceremos la relación familiar, ya que estrecharemos lazos y los haremos más sólidos, especialmente entre los compañeros de equipo. Cimentaremos valores como el respeto y la empatía, además de crear recuerdos conjuntos.

-Aprendemos a seguir las reglas, a comprenderlas y aceptarlas, ya que así practicaremos el juego de forma justa. Podremos extrapolarlo y llevarlo a nuestro terreno para ayudar a entender las reglas de convivencia que queremos establecer conjuntamente y no imponer.

-Mejoraremos nuestras habilidades sociales comunicativas, expresándonos con una mayor libertad.

-Aprendemos a ganar y perder, a hacerlo con deportividad y sin frustración, disfrutando más del hecho de haber podido jugar juntos. “Reinas durmientes”, por ejemplo, es un juego adecuado para empezar a gestionar las reacciones ante la victoria o la derrota.

-Gracias a los juegos cooperativos aprenderemos a ayudarnos para lograr un objetivo común, como en el juego “Bandido”o “Pillado” son perfectos..

-Aprendemos a resolver problemas, ya que en muchas ocasiones aprendemos por ensayo y error. Juegos como los que nos trae toda la serie de SmartGames o la de SmartMax son ideales, puesto que permiten aprender solos a autocorregirse, dotando al jugador de una mayor autoestima y capacidad para buscar una solución.

-Si partimos de la premisa de que los niños aprenden tanto por experimentación como por imitación, es obvio que si jugamos juntos reproducirán nuestras actitudes ante el juego y ante la vida, lo cual puede ser óptimo para enseñar y mostrar patrones de conducta adecuados.

-El juego de mesa permite conocer el nivel de los demás jugadores así como sus progresos, las virtudes y limitaciones de cada uno, etc. Juegos como “Palabrea”,por ejemplo, nos permitirá conocer el nivel de vocabulario que tiene el resto de jugadores.

-A través del juego de mesa se pueden descubrir las preocupaciones, intereses o miedos de los otros, y así podemos gestionarlo de una forma sutil y efectiva.

Y sobre todo, sobre todo, padres y madres e hijos, abuelas y abuelos, tíos, amigos…son más felices. Compartir tiempo de juego nos hace sentirnos más felices, contrarrestando momentos menos agradables del día y ayudándonos a liberar tensiones y a reducir el nivel de estrés.

David García Rivas

Vendedor en Dideco especializado en juegos de mesa

Instagram:   david_perseo