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EL JUEGO: DISCIPLINA POSITIVA Y NEUROCIENCIA

La importancia y la necesidad de jugar en la infancia es algo que todos sabemos.

Desde siempre los niños han jugado de manera innata y en muchas crías de animales observamos esa necesidad.

Pero más allá de que se conozca que los niños necesitan experimentar para aprender y que el juego es la mejor manera para ello, la Neurociencia y la Disciplina Positiva lo avalan.


La Disciplina Positiva llamada como tal, fue creada por Jane Nelsen y Lynn Lott en los años 80.

Sus enseñanzas provienen de dos Psicólogos, Alfred Alder (Austria 1870) y su discípulo Rudolf Dreikurs (Austria 1897) creadores de la Psicología individual.

¿Y que nos dijeron?… Entre muchas otras cosas, que el ser humano es social por naturaleza y tiene dos necesidades emocionales básicas: Pertenencia y Significancia. Es decir, sentir que pertenecen a un grupo (a una tribu, a una comunidad, a una familia…) y significancia, sentir que pueden aportar al grupo, que son importantes para su grupo de pertenencia, que sus acciones son valiosas para el mismo y que su colaboración tiene sentido.

Y esas dos patas del equilibrio tienen que estar alimentadas en las familias de muchas formas.

¿Cuál es el papel de los juegos en estas necesidades?


Un papel fundamental. Jugar con ellos, sin estímulos externos que nos distraigan, les da un gran sentido de pertenencia. El mero hecho de sentarse alrededor de una mesa con un objetivo común de aprender y pasar un rato de calidad juntos vale oro.


Y en una sociedad que siempre va con prisas, sin tiempo para nuestros hijos, el jugar juntos suma y une mucho más de lo que podéis imaginar.

La infancia se cuece a fuego lento, y este tiempo de calidad es necesario para el desarrollo emocional de nuestros hijos.

Y tan importante es sentarse juntos como elegir un juego que les de habilidades para la vida.

Jugando están “entrenando” habilidades que son fundamentales para su desarrollo emocional y estas habilidades se incluirán en su “caja de herramientas” para poder llegar a ser adultos felices.

Y por eso, la elección del juego es también fundamental: juegos de creatividad, de interacción con el otro, de retos, de rapidez, de estimulación… juegos que entrenen habilidades tan importantes como la empatía, el trabajo en equipo, gestión emocional (alegría, tristeza, frustración), atención, resiliencia, solucionar problemas, cooperación, curiosidad, comunicación, planificación.

Y jugando, experimentando, es como el ser humano aprende.
Y jugando, es como los niños integran comportamientos y aprenden normas sociales.
Y jugando, también se van creando conexiones neuronales.


Y en este punto, damos paso a lo que nos dice la Neurociencia.

Porque al analizar desde una perspectiva neurobiológica, las experiencias que les da el juego contribuyen a tener habilidades de atención, interpretar y de aprender de las experiencias. ¡demos experiencias a nuestros hijos!

¿Qué 5 elementos aporta el juego?


El juego estimula diferentes áreas del cerebro, si bien, recalcar que de una manera holística, integrada e interconectada.
The Lego Fundation, DK en su estudio “Learning through play: A review of the evidence” (J.M.Zosh y otros) y en base a la neurociencia nos cuenta la aportación del juego a experiencias educativas necesarias para el aprendizaje. Y hablan de 5 elementos que aporta el juego:


Alegría (Joyful): Las emociones se integran con las redes neurológicas responsables del aprendizaje. La alegría genera dopamina, en el sistema cerebral relacionado con la ampliación de memoria, atención, creatividad, cambios mentales y
motivación. ¿No os parece maravilloso?


Experiencias significativas (Meaningful): Se introducen nuevos estímulos cerebrales y al procesarlos, nuestro cerebro recluta redes cerebrales asociadas al pensamiento analógico, la memoria, la metacognición, la creación de reflexiones, la motivación y la recompensa.

Involucración activa (ative): Activando las áreas cerebrales relacionadas entre otras con la toma de decisiones y supone ejercitar las redes responsables de control ejecutivo, tales como no caer en distracciones. ¡¡Que importante poder focalizar la atención para la vida!!


Interativo (interative): Involucrando redes relacionadas con tomar perspectivas alternativas, pensamiento flexible y creatividad.


Interacción social (socially interactive): Promoviendo la plasticidad cerebral para lidiar con futuros retos vitales.


¿No os parece increíble? Tanto la ciencia como la Disciplina Positiva nos confirman lo que ya sabíamos, pero ahora sabemos porque es tan necesario. Juega con tus hijos. Juega este verano. Juega cuando puedas. Pero juega. ¡¡Dale herramientas para la vida y disfruta del proceso!! ¡Juega!


Susana Conde
Maestra en Psicología Positiva por el Instituto Español de Psicología Positiva (Universidad La Salle)
Formadora de padres en Disciplina Positiva (American Association y Método “Educa Bonito” de María Soto.
Encouragement Consultant

Perfil Instagram: @conectaenpositivo_

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